Sostenibilidad

El descorche del alcornoque es un proceso respetuoso con el medio ambiente, que no conlleva la tala de árboles. La corteza del alcornoque se renueva para la siguiente extracción.

Al contrario de lo que ocurre con los tapones artificiales, el corcho es un recurso realmente sostenible, y simultáneamente renovable y biodegradable. El alcornoque (Quercus Suber) es una especie única, ya que su densa corteza se puede extraer cada nueve años, retirándose sin dañar al árbol, que puede vivir 200 años de media.

Una gestión forestal cuidadosa no solo permite extraer continuamente el corcho, sino que ayuda a que se den las condiciones necesarias para que haya otros productos distintos derivados de las dehesas. Este ciclo permite mantener un equilibrio armonioso en el que las comunidades locales consiguen suplir sus necesidades sin dañar el ecosistema o amenazar la sostenibilidad a largo plazo de su recurso natural más importante.

El alcornoque es un árbol de crecimiento lento, que puede vivir hasta 200 años y que permite extraer el corcho 16 veces durante su vida de media. El primer descorche tiene lugar una vez que han transcurrido 25 años, cuando el tronco del árbol alcanza un perímetro de 60 cm.


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La dehesa es un ecosistema único que protege frente a la desertificación ambiental y social. De ella extraemos directamente el corcho, un producto único y 100% natural que contribuye directamente a la sostenibilidad del planeta, sobre todo ayudando a preservar la biodiversidad y retener anualmente más de 10 millones de toneladas de CO2.

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